lunes, 5 de abril de 2010

El secreto de ganar un oscar

El film de Campanella se quedó con la preciada estatuilla dorada, dejando rezagados al film peruano La teta asustada, de Claudia Llosa, La cinta blanca, del austríaco Michael Haneke (que ya había obtenido el premio en la última entrega de los Globos de Oro), Un profeta, de Jacques Audiard, y la israelí Ajami, de Scandar Copti y Yaron Shani.

¿Porqué el jurado internacional habrá decidido elegir a ésta y no a las demás? ¿Cuál fue el secreto ingrediente que posibilitó a su director desfilar con la cabeza en alto por la prestigiosa alfombra roja? Quiero arriesgar una hipótesis, de lo que considero repercutió de manera determinante a la hora de clasificarla como "la mejor película extranjera".

Más allá de las memorables actuaciones de los protagonistas y de la historia que se cuenta (que forma parte de nuestra historia) , El secreto de sus ojos es, por sobre todo, una película efectista, que impacta a través de la fotografía. La posibilidad de poner en escena imágenes como recuerdos que aparecen y desaparecen, que se superponen, es un envidiable recurso del cine que sirve para ir y venir en el tiempo sin dificultades, y que el director, con su ingenio, supo aprovechar.

De esta manera, ya desde el comienzo, recibimos el primer impacto: vemos el cadáver de una chica, desgarrada, con la cara destrozada, tumbada en el piso. E inmediatamente damos cuenta que no estamos ante el tipo de film de drama sentimental que parecería sugerir su nombre, sino ante un género policial.

El segundo golpe de efecto es aún más preciso: se trata de una foto en blanco y negro, donde aparece un joven. La imagen se congela por unos segundos en un primer plano de sus ojos: enfermizos, enigmáticos, huidizos. Lo observamos, sospechamos, todos. Ahí está el guiño al título.

El tercero es con un plano detalle que nos dirige a una imagen en televisión donde vemos al sospechoso de la foto de antes, custodiando a Isabel Perón. Ahí se revela la época precisa de la que se está hablando y se descubre que el caso singular del crimen del principio no es todo lo que Campanella quiere contar, sino que esa es sólo la punta del iceberg de un intrincado aparato que funciona por debajo.

El secreto de sus ojos es una película ambiciosa pero eficaz. Revisitar la violenta época de los 70 sin ser una película histórica sino más bien una ficción novelada es una apuesta difícil, pero desde los recursos audiovisuales que utiliza Campanella, hasta los actores que selecciona para representarla, Darín, Rago, Villamil y un irreconocible Francella, despojado de su fiel bigote, son eficaces y están a la altura de las circunstancias.

0 comentarios:

Publicar un comentario