lunes, 28 de junio de 2010

La línea que divide el éxito del fracaso

La vida de una gran película comienza mucho antes de la filmación. Empieza con una idea; una idea que necesita un largo camino para transformarse en un proyecto tangible. Una parte importante de esa senda que todo film debe transitar es la selección de los actores.

El casting es la tenua frontera que divide los grandes éxitos de los rotundos fracasos. No existe ni existirá nunca un clásico del cine que haya fallado en el proceso de selección; si esto sucede se corre el riesgo de que los personajes sean inverosímiles en pantalla o que la historia se torne difusa, lo que haría naufragar todo el proyecto.

Guido Ferraro es productor de castings en Casting Club, una agencia que se dedica a la selección de actores para películas independientes y publicidades de varios estilos. Desde su esperiencia, nos grafica de la mejor manera cual es la importancia real de todo este mecanismo en el producto final que vemos en pantalla.


lunes, 21 de junio de 2010

Un recomendado para el feriado: Mary and Max


Mary and Max, es otra de las perlas que pasó por el Bafici este año. Esta película en stop motion del director australiano Adam Elliot no en vano ha sido candidata al Premio Público en el festival. Es que, aunque parezca una locura, esta película de dibujos animados, (ningún asunto de niños), da para reír, emocionarse, sorprenderse y reflexionar, ya que según se anuncia en los créditos está basada en una historia real.

El film narra la larga amistad por correspondencia entre un hombre cuarentón y obeso, confeso adicto a los chocolates de Nueva York que padece el Síndrome de Asperger, una terrible enfermedad de degradación neurológica que produce autismo (tuve que googlearlo al terminar la película porque no lo conocía), y una niña de 8 años que vive en lo suburbios de Melbourne en completa soledad. Casi todos los males parecen abatirse sobre ellos: él no solo tiene la enfermedad, sino que además es neurótico, obsesivo, cuarentón y virgen. Ella es pequeña, retraída, para nada atractiva, y víctima de los tormentos psíquicos de su madre alcohólica, que como si eso fuera poco, una y otra vez le recuerda que ella no fue más que un accidente. Ambos son muy inteligentes y extremadamente sensibles, por eso perciben sus problemas de un modo más fuerte. Su triste vida combinada por la sordidez de su soledad los derrumba por completo… hasta que se encuentran. Se conocen por carta y mantienen una relación durante más de 30 años.

Las cartas plantean una serie de guiños literarios muy interesantes: hallazgos verbales, juegos de palabras, miles de millones de ingeniosas postdatas e inteligentes analisis, por parte de ella y de él. Sin mencionar que Elliot no descuida ningún detalle en cada uno de los encuadres.

Durante la hora y media que dura el film uno no solo ríe en muchas oportunidades de las ingeniosas ocurrencias de estos extraños personajes, sino que se emociona con ellos y aprende a quererlos como si fueran de carne y hueso gracias al extraordinario realismo que logra concederle el director.

En este link pueden ver el trailer de este peliculón: Mary and Max;

domingo, 20 de junio de 2010

El arte de documentar


Win Wenders, Michael Moore, Johan Van der Keuken, Orson Welles, Los hermanos Dardenne, Albertina Carri y otros reconocidos artistas del cine, han dedicado gran parte de su carrera al arte de documentar. Todos ellos hacen lo mismo pero de distinta manera.¿A qué se debe esto? A que existen diferentes formas de abordar, percibir y mostrar la realidad a través de una cámara. También hay diferentes intenciones.

El historiador americano Bill Nichols, quien se ha dedicado durante mucho tiempo al estudio de la teoría del cine documental, explica muy bien este concepto en uno de sus textos: “Modalidades documentales de representación”, entendiendo por “modalidad” a una forma básica de organizar un texto en relación a ciertos rasgos característicos de una película.

Para Nichols existen cuatro tipos de documental, que son: el Expositivo, el de Observación, el Interactivo, y el Reflexivo. Estas cuatro modalidades, que derivan una de la otra, dependen de los enfoques característicos que se hace de la realidad para transmitirla desde diferentes perspectivas con variados fines.

El más clásico de todos y el primero en aparecer en la historia fue el documental expositivo, que surgió por el desencanto que le provocaba a ciertos realizadores el divertimento que proponía el cine de ficción. Sin embargo, luego sucedió que al ser este un tipo de documental que “exponía” un punto de vista determinado, para muchos tenía una intención moralizante que no querían seguir. Entonces plantearon la necesidad de documentar de un modo objetivo, y así surgió el documental de observación. Gracias al avance de la tecnología y la creación de equipos fácilmente transportables, surgió un tipo de documental intermedio entre estos dos: el documental Interactivo, donde entrevistador y entrevistado aparecen en acción. Finalmente con el deseo de reflexionar sobre el proceso de documentar en si mismo, y de reírse de los artilugios llevados a cabo para hacerlo, apareció el documental reflexivo.

Documental Expositivo

En el documental expositivo siempre aparece un mensaje claro y muy ilustrativo de lo que se quiere contar, que va dirigido al espectador directamente. Para eso se utiliza el recurso de una voz en off, persuasiva, clara, que organiza el discurso y el uso de imágenes como ilustración o contrapunto que sostienen el argumento de la película. Las entrevistas aparecen organizadas por esa voz en off, es decir, que el sujeto filmado no tiene el poder de protagonista, o de figura principal. Por lo general se utiliza en películas que tienen por objetivo realizar una reconstrucción histórica, dejando la polémica de lado, y marcando un punto de vista bien definido. Zeitgeist de Peter Joseph, When we were Kings: Ali vs Foreman de Leon Gast, o Us versus Lennon de David Leaf, son claros ejemplos de este modo de documentar.


Documental de Observación

En este tipo de documental, se registran los hechos con cierta neutralidad de la cámara, es decir que la intención es que el realizador no intervenga. Los actores sociales (que se supone no saben que los están filmando), se comunican entre ellos sin mirar a la cámara, de manera natural. Este tipo de películas, por lo general, intentan ceder el control a los sucesos que se desarrollan delante de la cámara, siempre y cuando esto sea posible. Asimismo, en pos de mostrar los hechos con su realidad cronológica, se pueden ver lo tiempos muertos (esos que muchas veces se cortan en la edición). Para eso se establece el uso de muchos planos secuencia. Esta necesidad de mostrarlo todo, explica Nichols, hace que la película sea más verosímil. Por lo general no incluyen entrevistas. Copacabana de Martín Rejtman, Fortalezas de Tomás Lipgot, Parador Retiro de Jorge Leandro Colás, El cielo Gira de Mercedes Alvarez, En construcción de José Luis Guerín, son claros ejemplos de esta forma de documentar.

Documental de Interacción

Se incluye la participación activa del narrador, que puede tomar partida, como entrevistador provocativo o como participante, y relacionarse con los actores sociales. Claros expositores que utilizan este modo de documentar en la mayoría de sus películas son Micheael Moore (Bowling for Columbine, Capitalism, a love Story),Win Wenders (Notebooks on cities and Clothes) y Pino Solanas (La última estación).


Documental Reflexivo


Por último aparece el documental Reflexivo, aquel que surge con el deseo de reflexionar sobre el proceso de documentar en si mismo: desde las maneras en las que la cámara toma los diferentes planos, hasta la confección de los guiones, los entretelones de las entrevistas y los trucos de edición. La problemática de hacer el documental aparece parodiada. Además se toman elementos formales de otras modalidades (un documental expositivo por ejemplo) y los usa para evidenciar la representación del documental. Un ejemplo muy claro lo muestra el fantástico Orson Welles en F de Falso (altamente recomendable).


Sin embargo estas cuatro modalidades no establecen tipos definidos y separados, sino que tienden a combinarse y alterarse dentro de películas determinadas.

martes, 15 de junio de 2010

Entrevista con Alex Merkin


Es el director de Across the hall (a través del pasillo), film realizado a partir de un cortometraje que ha ganado más de 15 premios en diferentes festivales. Fue la última película en la que actuara Brittany Murphy antes de morir. Merkin respondío varias preguntas pero prefirió no hablar de la actriz.


¿Cómo nace la historia de Across the film?

Siempre fui amante de este tipo de historia Hitchckokiana donde gente común se enfrenta a situaciones extraordinarias y a un importante dilema moral por primera vez en su vida, por lo que tienen que actuar como si no fueran ellos para poder salir con vida de la situación. Tenía ganas de hacer una película diferente; algo que se alejara del típico trabajo para nuestros clientes y animarme a hacer un film con contenido creativo.

Varios de los elementos de la historia veían rondando por mi cabeza hacía tiempo. Eran pedacitos que me empujaban adentro y querían salir para crear una gran historia. Las ideas iban y venían; las consultaba con la almohada una y otra vez hasta que un día mientras estaba acostado todo se acomodó en mi cabeza de repente –al estilo de un momento eureka- y sencillamente me levante y escribí el guión completo.


Después del corto vino la película… ¿preveían este segundo paso o se dio sin pensarlo?

El corto fue todo un éxito: se transmitió en cerca de 20 festivales y ganó 15 premios y hasta nos ganamos el reconocimiento de Hollywood. Como preveíamos un posible éxito, teníamos preparado un boceto para la película; pero antes de lo que pensábamos y sin estar del todo listos nos empezaron a presionar de diferentes compañías para comprar el proyecto y el film se disparó mucho antes de lo que imaginábamos.

Una parte mía dudaba sobre si lanzarnos con “Across the hall” como largometraje; ya habíamos tenido mucho más éxito del que esperábamos y era un tanto arriesgado. First Look Studios, la compañía que estaba trabajando con nosotros en el corto, fue la primera que nos mostró un verdadero interés así que nos decidimos a hacerlo. Un día mi agente me llamó y me dijo que había un productor – Marco Garibaldi – que había mostrado un interés indescriptible por el corto; que demostraba la pasión y tenacidad que no transmitía ninguno de los otros interesados.

Garibaldi había visto el corto en la premier organizada en Beverly Hills por Samsung y First Look Studios y se había quedado encantado. Desde esa noche que había estado presionando a la compañía para que le permitieran ponerse en contacto con nosotros. Pero recién un año después, y por pura suerte, logró su cometido. Estaba en un bar tomando algo con una amiga suya – que casualmente era conocida nuestra – y en medio de la charla le contó que hacía tiempo que venía intentando conseguir los derechos de un corto que había visto en un festival hacía un año pero que no había encontrado la manera. Ella le preguntó por el nombre del film y cuando él le dijo “Across the hall” ¡ella por poco ella se cae de la silla! Al día siguiente recibimos su llamada y nos puso en contacto con Garibaldi. Terminamos por aceptar su propuesta y en solo unas semanas la película ya casi estaba lista.


¿Por qué decidieron cambiar los actores en el largometraje?

El corto lo hicimos con Adrian Grenier (Julian), James Oliver (Terry) y Natalie Smyka (June). Ella es la única que participa también de la película, aunque con un papel diferente. En un principio teníamos pensado mantener los actores, pero por problemas de agenda la producción nos indujo a que hiciéramos un nuevo casting. Mike Vogel fue el primero en participar del casting. Es una joven estrella de Hollywood en pleno ascenso, se rumoreaban cosas fabulosas sobre él y estaba por estrenarse Cloverfield, una película en la que había participado. Apenas me lo encontré supe que iba a hacer un excelente trabajo con Across the hall. Es una persona que tiene los pies sobre en la tierra, increíblemente enfocado, dedicado y con una gran personalidad.

Para el papel de June había varias actrices bellas y con nombre interesadas pero ninguna que pegara del todo con el papel. Hasta que llegó Brittany Murphy. De repente me fascinó la idea. Me encontré con ella para comer y tuvimos un almuerzo excelente; ella era perfecta para el papel así que fue la siguiente en sumarse al proyecto.

Después de eso me junté con Danny Pino para el papel de Terry. Al igual que Mike, tenía una personalidad muy fuerte, demostraba ser muy dedicado y hasta se vino preparado con varias notas que había hecho.

Finalmente, audicionamos a mucha gente para el rol de Porter y eso sí que fue una decisión muy complicada. Pero cuando apareció Brad Greenquist que tenía justo lo que buscábamos no lo dejamos ir. Necesitábamos esa arrogancia que él transmite, la habilidad de tomar un rol con cierta dignidad y un fuerte deseo pero que a la vez provocara un cierto nivel de humanidad y simpatía para el espectador.


¿Estás conforme con los resultados?

Estoy completamente orgulloso del film. Sé que no es perfecto; cada vez que lo veo le sigo encontrando cosas que hubiera hecho diferentes. Pero eso me pasa casi siempre así que honestamente, estoy muy contento con el resultado de Across the hall. Y más importante que esto aún, espero que los espectadores se sientan igual que yo.



Después de la muerte de Brittany Murphy el film adquirió mayor popularidad, ¿Qué opinas al respecto?


Lo lamento mucho, pero sinceramente prefiero no hablar del tema.

jueves, 10 de junio de 2010

Moore: esa bendita manía de mostrar


Si con Roger and Me (1989), Bowling for Columbine (2002), Fahrenheit 9/11 (2004) y Psycko (2007), Michael Moore logró ocupar el lugar de referente indiscutido de la industria cinematográfica a nivel mundial, con su último documental “Capitalismo, una historia de amor” (2009), (que se estrenará el mes que viene en nuestro país) Moore da un paso más y se consagra como el nuevo Gurú del cine. Un director espiritual que se anima a desnudar la historia política de su país como solo él sabe hacer: con ingenio, audacia y una cámara al hombro.

Capitalismo… es un documental que muestra y por momentos parodia (ya lo vemos reflejado en el título) la crisis que vivió la sociedad del país norteamericano en lo que tal vez sea la segunda gran debacle financiera de su historia (la primera con el crack de 1929) y en la cual señala al ser humano como el primer y único responsable del estado actual de las cosas.

Después del quiebre del sistema financiero y la explosión de la burbuja inmobiliaria, muchos análisis y mea culpas- aunque por un lapso de tiempo muy acotado- fueron pronunciados por personas de diferentes ideologías: tanto por parte de los defensores del conservadurismo de extrema derecha (como lo hizo el ex director de la FED Allen Greenspan, quien reconoció no haber sabido escuchar las numerosas advertencias de las agencias federales y de algunos legisladores que preveían que todo estallaría- tarde o temprano- si se continuaba en esa tesitura de seguir financiando y comercializando irresponsablemente las tristemente célebre hipótecas truchas, y los de centro izquierda que dijeron que EEUU llegó a esa situación crítica por haber especulado sin pensar en las consecuencias, hasta del ultraordoxo y ultraterco, Bush quien alejado ya de la casa Blanca en un pseudo intento de analizar los errores que tuvo durante su tétrica gestión disparó: “Perdón por la crisis. No me gusta la idea de la gente esté perdiendo puestos de trabajo, pero, el pueblo estadounidense tiene que saber que vamos a salvaguardar el sistema. Y si tenemos que meternos más, lo haremos -…”. Y vaya que lo hicieron, y así terminó todo, como un noviazgo desgastado en lo que alguna vez fue una historia de amor.

Nadie se hizo cargo de la triste realidad que le tocó vivir a raíz de esto a la clase media; una mayoría que quedó relegada del sistema de la noche a la mañana. Así las cosas, la gente fue sacada de sus casas como perros a patadas (esto en el más literal de los sentidos: de hecho hay una angustiante escena en esta película donde se ve a una señora mayor y a un hombre de unos 70 años rogándole a un carpintero que deje de tapiar las puertas y ventanas de su casa, gritando con lágrimas en los ojos que allí había vivido por 40 años, que no tenía a donde ir).

Es entonces ahí donde Moore se pregunta o mejor dicho le pregunta al espectador con un dejo de humor: “¿Qué es el capitalismo?” y se responde: “un sistema que consiste en quitar y dar, más que nada en quitar”. Luego, para reflexionar con él, para reír también, acude a una analogía entre lo que fuera el imperio Romano y las entremezcla con imágenes periodísticas de la actualidad: guerras, imágenes de la iglesia, imágenes de Bush, y música clásica de fondo, como si toda la hecatombe hubiera sido orquestada por un aparato macabro (cualquier coincidencia con la realidad ¿es pura coincidencia?). Hasta arremete contra la iglesia, y se pregunta ¿en qué parte de la Biblia dice que Dios quiere al capitalismo?.

Moore es oriundo de Flint Michigan ciudad que fue sede de la ex General Motors, la fábrica que tuvo su auge y ocaso junto al capitalismo, y donde su padre y su abuelo trabajaron durante años. Por este motivo es que él no reniega haber pertenecido (o pertenecer) a este sistema, y tal vez por haber estado tan inmerso en él lo puede explicar mejor que nadie: “El capitalismo es un sistema de codicia legalizada, organizado para proteger al uno por ciento de la población que acumula la mayor riqueza”.

Esto es lo que él piensa, sin embargo en su película, no propone que la sociedad haga un vuelco y vire a otro concepción del mundo (acaso un EEUU comunista)- sería insólito y hasta imposible, simplemente muestra lo que todos quieren ocultar: la responsabilidad de todos aquellos que en el afán de continuar inflando sus bolsillos, olvidaron que todo lo que se infla mucho, en algún momento, tiende a estallar, y que los excesos se pagan caro. Porque la idea de Moore es también, la de informar, y denunciar, hacer un documental de tipo político (si es que existe el género).

Capitalismo… ya fue estrenada en USA y recibió cientos de críticas y miles de felicitaciones. ¿Porqué? Porque el cineasta se anima a desenmascarar los tabúes de una sociedad velada que no está acostumbrada a este tipo de desvelos y esto irrita e inquieta. Nadie se puede callar. Moore critica a las corporaciones en un país donde las empresas lo son todo, se muestra como progresista en una sociedad que prefiere mantener el statu quo. Lo hace desde el lugar de la pertenencia y eso es lo que más incomoda.

Y porque aunque lo tilden de “mentiroso”, “tendencioso”, “sensacionalista” o hasta de “Odiar America” (“Michael Moore Hates America”, se titula una película en su contra), él no oculta sus raíces norteamericanas, de hecho dice amarlas; ("Yo amo este país y por eso quiero cambiar las cosas", aseguró hace poco en una entrevista a un diario español), y desde ese lugar es que las denuncia para mejorarlas.

“Yo quiero que la gente se entretenga con mi cine pero no quiero que sean espectadores pasivos. Quiero que sean ciudadanos de una democracia, que bajen de la grada y participen en el juego. Y por eso les doy la información y las armas para que se levanten de la butaca. La gente sale de mi película enfadada a veces y triste otras, pero al menos dispuesta a luchar", dijo luego del estreno. Y cierto que lo hace, sino vean esta película, al menos para sacarse la duda.

*Los ansiosos, los interesados o los curiosos, la pueden bajar del sitio www.surrealmoviez.info/news.php

lunes, 7 de junio de 2010

El Malba propone, Faretta dispone

Durante el mes de junio el Museo de Arte Latinoamericano tiene por invitado al programador Ángel Faretta, escritor, poeta y crítico de cine reconocido entre los cinemaníacos por haber sido autor de varios artículos en revistas como Minotauro (especializada en ciencia ficción y literatura fantástica) y Fierro (de historietas), quien para esta ocasión decidió proponer un ciclo diferente a los habituales, que abarcara películas poco frecuentadas, y difíciles de conseguir.

Dejando de lado a artistas renombrados de la talla de Francis Ford Coppola o Alfred Hitchcock, que resultan obvias perlas del mundo del séptimo arte, alcanzables por todos, Faretta dio curso al ciclo “Lo que el cielo nos da”, e incluyó a insólitos como: Las amigas, de Antonioni, Mujeres casadas, de Soffici , The unknown, de Tod Browning, Cumbres de Pasión de Sam Wood, Las siete oportuinidades, de Buster Keaton, El malvado Zarroff de Irvin Pichel, Carnaval de Antaño de Manuel Romero, El asesino Oculto de Joseph Lerner, La furia, de Brian de Palma, entre otras.

La propuesta es interesante por demás, ya que todas estas rarezas se podrán ver en la sala del Malba por el precio de entrada general, de 15 pesos o por 8 pesos para estudiantes y jubilados. Más información la pueden encontrar en la página oficial del museo: www.malba.org.ar.

domingo, 6 de junio de 2010

La pesadilla regresa


Hace pocos días se estrenó el remake de Pesadilla en la calle Elm, la primera película de una saga de terror estadounidense dirigida en 1984 por Wes Craven, del mítico personaje quemado que perseguía a un grupo de adolescentes en sus sueños.

Freddy Krueger es uno de los personajes de terror más recordados de las decádas de los `80 y `90. Bien interpretado en esta ocasión por Jackie Earle Haley, en reemplazo del actor Robert Englund –quien le dio cuerpo en las 7 películas anteriores- Kruegger intenta ahora cautivar a un público adolescente entre el que muchos lo conocen únicamente de oído.

Ahora en las manos del director Samuel Bayer y producida por Michael Bay, el film mantiene el argumento y la secuencia de la versión orginal pero sumándole ciertos elementos que lo sitúan en la época actual.

Si bien no ha logrado nada espectacular, el remake es aceptable y hasta el momento viene logrando su objetivo: captar un nuevo público adolescente que solo lo conoce de nombre y volver a atrapar a aquellos que aún lo recordamos como si hubiéramos visto la película ayer.


Argumento:

Freddy Krueger intenta asesinar a un grupo de adolescentes en sus sueños. Lentamente se van atando cabos y los sobrevivientes comienzan a comprender el nexo entre los crímenes y un pasado que sus padres siempre les habían ocultado.


Género: Terror

Subgénero: Slasher – por la presencia de un asesino serial.

El film mantiene al espectador atrapado constantemente. El suspenso, la música y las continuas apariciones repentinas de Krueger evitan que uno pueda salirse siquiera por un momento de la película.





Intérpretes:

Freddy Krueger: Jackie Earle Haley
Nancy Thompson: Rooney Mara
Quentin: Kyle Gallner
Además: Katie Cassidy, Thomas Dekker, Clancy Brown, Connie Britton, Kellan Lutz

sábado, 5 de junio de 2010

Vuelve el maestro del terror



Finalmente John Carpenter, uno de los íconos del terror de todos los tiempos, será el encargado de adaptar al cine la novela Fangland (Tierra de Vampiros) de John Marks, publicada en 2008.

El afamado director neoyorkino, de 62 años, fue contratado por Blumhouse Productions y llevará adelante el proyecto cuyo protagonista será Hillary Swank, la ganadora del Oscar a mejor actriz por Million Dollar Baby. Swank interpretará a una productora de televisión que será capturada por vampiros en los pasillos del canal donde trabaja.

Carpenter es junto a David Cronenberg y Wes Craven, uno de los principales referentes del género de terror moderno. Entre sus películas más destacadas se destacan La noche de Halloween, Fantasmas de Marte, La Cosa (El Enigma de Otro Mundo) y Dracula: el príncipe de las Tinieblas, tal vez su film más reconocido.

En su trabajo es característica la carencia de efectos especiales, la poca iluminación y la preminencia de la fotografía, apoyándose en cámaras estáticas y una música muy distintiva.

miércoles, 2 de junio de 2010

Un actor que seguro odiaste por un rato




Todos lo odiaron cuando el detective Jack Traven, personificado por Keanu Reeves en Máxima Velocidad, fue acorralado por sus bombas en un ómnibus que no podía reducir de 50 millas por hora si no quería volar por los aires. Y también fue odiado cuando Harry Temple (Jeff Daniels), amigo y compañero de Jack, encontró la muerte gracias a una trampa urdida por el cínico y maligno genio de este ex policía. Pero esos mismos lo lloraron el 29 de mayo pasado, cuando él, el brillante Dennis Hopper, murió a causa de un cáncer de próstata contra el que peleó durante más de un año.

Hopper fue uno de los actores más polifacéticos que haya dado Hollywood. No solo se lo recuerda como aquel villano de la película dirigida por Jan de Bont, sino que en su haber se cuentan participaciones en más de 40 films como actor y 5 como director. Entre estas últimas se incluye el clásico Easy Rider, que fue sin lugar a dudas su salto a la fama, junto a Peter Fonda y su gran amigo Jack Nicholson. El guión de este film le valió una nominación a los premios Oscar.

En 1986 fue candidato al premio que entrega la Academia como mejor actor de reparto por su actuación en Hoosiers, más que ídolos , pero el gran reconocimiento le llegaría mucho tiempo después; en su último año de vida: En marzo de este 2010, Hopper recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en un estado casi terminal. Fue la última vez que se lo vio en público y había adelgazado notablemente.

Easy Rider, Máxima Velocidad, Terciopelo Azul, Apocalipsis Now y Rebelde sin causa son tan solo algunos de sus grandes éxitos; algunas de las grandes obras donde su recuerdo se mantendrá siempre vivo. Al igual que la estrella en el pavimento del 6712 de Hollywood Boulevard, la morada de la memoria de aquel actor que seguramente ustedes también odiaron por un rato.