
Además de entretenido, el cine es un elemento de comunicación muchas veces aprovechado para dar a conocer ciertas situaciones de desigualdad social, injusticia, indiferencia. Muchos directores intentan con sus películas impulsar a que el espectador tome sus cartas en el asunto.
John Q, dirigida por Nick Cassavetes ha dado de qué hablar. En el papel de un padre que debe enfrentar una grave enfermedad de su hijo sin la ayuda de una cobertura social ni el respaldo del Estado, Denzel Washington representa a miles de personas que conviven con situaciones similares.
El corto italiano La Pivellina que fue transmitido en el BAFICI y dirigido por Tizza Covi y Rainer Frimmel fue elegido como la mejor película sobre derechos de la infancia en el BAFICI. Cuenta la historia de una familia humilde que trabaja en el circo y que decide hacerse cargo de una pequeña de 2 años a quien su mamá abandona en una plaza.
Otro claro ejemplo del cine que lucha por la igualdad social es Ciudad de dios, la película brasilera basada en un hecho real que ha dado la vuelta al mundo entero y que representa cómo es la vida en una favela de Río de Janeiro, en donde los asesinatos, la delincuencia y el tráfico de cocaína son moneda corriente.
Paco, estrenada recientemente, es la primera película argentina que muestra una realidad ya conocida, de la que se habla en la televisión pero de la que aún ningun gobierno ha decidido tomar alguna decisión al respecto. El consumo cada vez más frecuente del paco – droga callejera de bajo costo – y las consecuencias que su adicción trae consigo.
En busca de la felicidad, Hombre en llamas, Taken, Invictus, Sueños de libertad, Babel, son otros ejemplos de un sector de cine comprometido con la realidad social, muchas veces del país de origen o de casos extranjeros también.
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